Sí, señor!
Toda persona debería subir al autobús por lo menos una vez en la vida...!
Resulta ser una de las grandes lecciones de humildad para quienes tienen mucho, lo suficiente o poco... Te sorprenderá la amabilidad de mucha gente, la grosería de otros... en cada rostro podrás leer un condensado de historias intensas.
Algo más importante aún! Tu ego no puede erguirse sobre los demás porque estás en el mismo asiento con el obrero, la secretaria, el desempleado, la madre soltera, el estudiante, el que sueña... el que no. Y si observamos un poquito más allá, entendemos que así es el mundo real... Tengas lo que tengas, absolutamente nada te da licencia para humillar.
(03/08/2004)

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